70 AÑOS DEL INICIO DE LA GUERRA DE COREA Y LOS MEXICANOS OLVIDADOS EN ELLA.

Alfonso Guerrero, recopilador de este artículo, en el paralelo 38.

La República de Corea, comúnmente conocida como Corea del Sur para distinguirla de Corea del Norte, ​ es un país asiatico, ubicado en la parte sur de la península de Corea. Limita al norte con la República Popular Democrática de Corea, con la cual formó un solo país hasta 1945.

Hace 70 años, más de 135.000 soldados norcoreanos invadieron Corea del Sur, comenzando una guerra que estalló el 25 de junio de 1950, cuando las fuerzas norcoreanas irrumpieron en el paralelo 38, que dividía Corea del Norte y Corea del Sur. Un armisticio, firmado el 27 de julio de 1953, detuvo el conflicto, pero la guerra nunca terminó oficialmente porque no hubo un tratado de paz, durante la cumbre de 2018, el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, se comprometieron a poner fin formalmente a la Guerra de Corea y negociar un tratado de paz.

Dieciséis naciones, incluido Estados Unidos, enviaron fuerzas de combate en ayuda de Corea del Sur, bajo el Comando de las Naciones Unidas. El gobierno mexicano, junto con otros 40 paises, no participó en la guerra de Corea con tropas, escogió el acertado camino de la no alineación y la neutralidad. Apoyó a Corea del Sur con ayuda humanitaria, alimentos y fármacos, con un valor aproximado de 350 mil mdd, cinco países mandaron médicos, y seis apoyaron con la restauración después de la guerra. Los soldados chinos intervinieron en el lado norcoreano.

 

Gracias a todos ellos, la República de Corea sobrevivió y pudo crecer rápidamente, ahora es uno de los países más desarrollados del mundo. La República de Corea, pasó de ser un país totalmente dependiente de la ayuda humanitaria  de la ONU, a ser un país que, ahora, apoya para proteger el desarrollo y mantenimiento de la paz en la sociedad internacional.

El 25 de junio de 2020 se conmemoraron 70 años del inicio de la guerra de Corea (1950-1953), el primer conflicto abierto de la llamada guerra fría. Cobró más de 5 millones de vidas, entre ellas mas de 500 mil civiles, y causó la devastación completa de la península coreana. En Estados Unidos se le conoce como “la guerra olvidada”,  por la censura en su cobertura (las cámaras de televisión no llegaban aún a los campos de batalla), y la relativa poca atención que obtuvo frente a otros conflictos bélicos, como la Segunda Guerra Mundial o la guerra de Vietnam.

 

Aunque, como dijimos, no participó un ejercito mexicano, como tal, si hubo una presencia de soldados de origen mexicano. De acuerdo con investigaciones realizadas en Estados Unidos, en particular por la organización Latino Advocates for Education, en ella participaron como 170 mil, alrededor de 10 por ciento del total de los soldados de Estados Unidos,muchos de los cuales se alistaron voluntariamente ante la falta de perspectivas laborales, falleciendo unos 3,734 de estos soldados “mexicanos”.

Para conmemorar el acontecimiento, Bruno Figueroa, embajador de México en la República de Corea, y Martha Bárcena, embajadora de México en los Estados Unidos de Norte América, publicaron en el diario Korea Times un texto para honrar a los mexicanos y mexicoamericanos que pelearon en esta guerra y  el Embajador Figueroa ofreció una pláticaen Seoul en el Ministerio de Exteriores, con el título:

"LOS SOLDADOS OLVIDADOS EN LA GUERRA DE COREA",

POR EL EXCELENTISIMO EMBAJADOR DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS EN LA REPÚBLICA DE COREA , SR. BRUNO FIGUEROA FISCHER,  Diplomatico de carrera, egresado del COLMEX, Fue nombrado en diciembre de 2019  "Embajador de la Diplomacia Pública 2019" por el JoongAng Daily y la Asociación de Cónsules Honorarios de Corea, con el proyecto "Xico in Korea"

Ha llegado el momento de hacer un merecido reconocimiento a los hijos de mexicanos que pelearon en esa guerra, como voluntarios o conscriptos. En el prólogo de uno de los pocos libros publicados sobre este tema Lyndon B. Johnson, Presidente de Estados Unidos (1963-69), dijo de ellos: sirvieron con distinción, pelearon con bravura y dieron su vida cuando fue necesario.

 

A pesar del creciente número de investigaciones sobre la guerra de Corea, hasta ahora ninguna se ha centrado en la participación mexicana y mexicano-estadunidense; los testimonios se encuentran dispersos, los archivos son difíciles de consultar. En una época en que se dividían los soldados por razas, los de origen mexicano eran registrados como blancos,  se inscribía el lugar de reclutamiento, mas no el de nacimiento. De manera inexplicable, varios soldados nacidos en México fueron registrados como provenientes de las Islas Vírgenes.

 

Por haber estado registrados ¨Blanco¨ en matrícula militar, es difícil encontrar sus datos específicos oficialmente, sin embargo, por los testimonios de veteranos quienes estuvieron junto con ellos, sabemos que los soldados mexicanos y los soldados estadounidense de origen mexicano cumplieron sus misiones, lucharon con valor y sacrificaron su vida.

 

Para conocer datos exactos, recordó el diplomático, haría falta consultar uno x uno las hojas de registro de cada soldado enlistado en esa guerra, archivadas en el Departamento de Defensa en Washington, DC.

Se ha comprobado que los soldados de origen mexicano pelearon en muchos frentes. A sólo tres días de iniciado el conflicto, la mañana del 28 de junio de 1950, un avión de reconocimiento que había despegado de Japón sobrevoló la península coreana y se estrelló en el mar de China por una falla mecánica. En él se encontraba el sargento Joe Campos, originario de Arizona. Con él fallecieron otras cinco personas. Pocos días después tuvo lugar el primer encuentro entre tropas estadunidenses y norcoreanas, en O-san. Ocurrieron las primeras bajas en combate, así como las primeras tomas de prisioneros de guerra, los cuales regresarían a sus lugares de origen más de tres años después. Florentino Gonzáles n1928, de Chicago, Illinois, hijo de mexicanos, estaba en ese grupo de soldados que padecieron los campos de Corea del Norte y lo hicieron desfilar por las calles de Seoul, con pancartas de propaganda.

Sabemos, por el testimonio del cabo Jesús Rodríguez, nacido en 1932 en Los Ángeles, California, que se enlisto voluntariamente a los 17 años, dijo que hubo un escuadrón mexicano en la 25º División de Infantería el 35º regimiento de Infantería, aunque este hecho no ha sido reconocido. Seguramente hubo más pelotones o escuadrones compuestos por soldados de origen mexicano, J. Rodríguez narra que durante la guerra, tenían prohibido hablar español, pero no se aplicaba porque no podían vernos a todos al mismo tiempo, La difícil vida previa al combate, se tornó una ventaja y les permitió sobrevivir mejor las privaciones en Corea. “solía rezar mucho, otra cosa que me ayudó fue que era muy listo en las calles ( street smart) antes de entrar al servicio militar, en ellas aprendí a pelear, además de que estar hambreado no era nuevo para mí”, el partició en las batallas de Chinju, Naktong y en la invasión de Corea del Norte, cuando la coalición cruzó el paralelo 38 a fines de 1950

 

Es el caso de Roberto Sierra Barbosa, que reside a sus 90 años en Guadalajara, Jal y con el que Figueroa habló en personas, según le contó, hasta hoy nunca compartió con su familia sus experiencias como operador de radio con el cuerpo de Marines de EUA.

 

La vida de estos soldados de a pie no fue fácil, como no lo es la participación en ninguna guerra. Su condición de mexicanos complicaba las cosas debido al racismo que imperaba en el sur de Estados Unidos. Raúl Álvarez del Castillo, oriundo de Guadalajara, Jalisco, fallecido en Corea y enterrado en un cementerio de su ciudad natal, prefería ser conocido como Ralph A. Castle. Ambos nombres figuran en su expediente del Acervo Histórico Diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores. 

Hubo, por supuesto, reconocimientos merecidos para algunos de ellos. Una escuela en el estado de California y un barco de la armada estadunidense llevan el nombre de Eugene Obregón, quien sacrificó su vida el 23 de septiembre para salvar la de sus compañeros. Richard Cavazos, fallecido en 1917, combatió en Corea como teniente y décadas más tarde, fué el primer general de cuatro estrellas de origen mexicano del ejército de Estados Unidos.

Reconociendo el gran valor de los veteranos mexicanos, en Estados Unidos diez soldados estadounidenses de origen mexicano recibieron la Medalla de Honor, el reconocimiento más importante en Estados Unidos.

La mayoría de ellos, sin embargo, sufre aún de la indiferencia y el olvido. En particular los que volvieron a México. En su investigación Las infanterías invisibles, el historiador Enrique Plasencia de la Parra escribió sobre los mexicanos en la Segunda Guerra Mundial: buscaban un reconocimiento que creían merecer. Su participación fue un ejemplo para su comunidad, pero no lo fue para todo el país, que seguía entregado a prejuicios raciales que parecían ser su distintivo social. Se requirieron grandes esfuerzos para que eso empezara a cambiar. Para la sociedad mexicana tampoco fueron un ejemplo. El prejuicio de haber luchado bajo la bandera de Estados Unidos les quitaba lo que de intrínsecamente valioso tenían. El valor, el heroísmo, el arriesgar la vida por salvar a sus compañeros fue visto con cierto desdén. Ello aplica también, a los mexicanos que combatieron en Corea.

Muchos aspectos de nuestra historia requieren ser rescatados de olvidos conscientes o involuntarios. En el libro 100 años de historia de la cooperación internacional de México, destacan testimonios de la gran solidaridad mexicana hacia el mundo, el siglo pasado, que pocos conocen; han sido capítulos ejemplares de nuestra política exterior. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador creó la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México precisamente para preservar y recobrar nuestra rica y compleja memoria histórica, en particular aquella que ha sido relegada. En la historia que conozcan nuestros hijos, caben los mexicanos que han buscado mejores oportunidades más allá de nuestras fronteras, incluso aquellos que hace 70 años sacrificaron años de juventud y hasta la vida en una guerra que no tenía por qué ser de ellos. Aun en la lejana Corea, llevaban a México en el corazón.

Todos ellos, opinó el Embajador Figueroa en una conferencia posterior en el Ministerio de Relaciones Exteriores coreano, “dejaron su huella en Corea y merecen un hueco en los libros de historia”.

Fotografías expuestas en los muros del paralelo 38.

El Teniente Coronel, DEM, Yoon Joo Kim. Agregado Militar, Naval y Aéro de la República de Corea, comentó sobre México, durante la conferencia en el Ministerio de Exteriores, en Seoul

 

México es el socio más grande y el compañero más importante en América Latina para la República de Corea, con la relación de alianza estratégica para la prosperidad mutua y de los miembros de MIKTA a nivel internacional. También desde el año 2017 existe el vuelo de Aeroméxico, directo Corea-México que ayudó al sector comercial. Así muchos turistas visitan ambos países y se comprenden mejor mutuamente. Por añadidura, en la Copa Mundial de Rusia-2018 la selección mexicana obtuvo el pase a octavos de final gracias, indirectamente, a la selección coreana. Así es la relación y amistad, muy especial, la cual es firme al compartir muchas cosas.

Desde el año 1973, cuando instalamos el cargo de Agregado Militar en la Embajada de Corea en México para el sector diplomático-militar, casi 60 oficiales, incluyéndome, recibieron la educación militar en el país del otro y tuvimos 18 visitas mutuas de los buques escuela de ambas armadas. También estamos en el proceso de firma de un MOU para la cooperación militar entre ambos países, así seguimos ampliando los sectores en que podemos trabajar y apoyarnos juntos.

 

Especialmente, en el año 2022 se cumple el 60 aniversario de la relación diplomática entre Corea y México, por lo tanto es un año muy especial para ambos. Desde la Embajada de Corea en México estamos planeando varios eventos significativos para celebrar, esperamos tener una relación más íntima y fuerte después de esto.

Por último, cumpliendo 70 años de la Guerra de Corea, después de escuchar la historia de ¨Los héroes mexicanos olvidados en la Guerra de Corea¨ siendo el Agregado militar de Corea en México, estoy muy orgulloso de ellos y les agradezco sinceramente. Sería un gran honor para mí, si es posible, visitar a estos héroes para dar las gracias por su sacrificio y esfuerzo tan valioso para mi país, representando a la República de Corea y al Ejército coreano. Si me brindan la oportunidad, me gustaría cumplirlo.

Los miembros del Cuerpo de la Marina de los Estados Unidos Ayudan a transportar a un soldado herido desde un helicóptero del Cuerpo de Marines en las cercanías de Seúl / Foto: Reuters

ALGUNAS COSAS QUE QUIZÁS NO SABÍAS SOBRE LA GUERRA DE COREA.

El Ejército de EE.UU. alguna vez controló una de las ciudades más secretas de la Tierra, Pyongyang.

Es casi imposible que los estadounidenses viajen a Corea del Norte. Los titulares de pasaportes estadounidenses no pueden ir allí sin un permiso especial del Departamento de Estado de EE.UU.

 

Pero durante ocho semanas, en 1950, Pyongyang estuvo bajo el control del Ejército estadounidense.

Soldados en Pyongyang, en 1950.

El 19 de octubre de ese año, la 1ª División de Infantería del Ejército de EE.UU., junto con una división de soldados surcoreanos, capturó la capital de Corea del Norte, según la historia del Ejército de EE.UU.

Las fuerzas estadounidenses rápidamente se instalaron, según esa historia.

 

Para el 22 de octubre, la Octava División del Ejército de EE.UU. había establecido su cuartel general avanzado en lo que era el edificio del cuartel general del líder norcoreano, Kim Il Sung.

 

Pero la ocupación de Pyongyang por el Ejército estadounidense fue de corta duración. Cuando los soldados chinos entraron en la guerra, a fines de noviembre de 1950, rápidamente empujaron hacia el sur y vencieron a las fuerzas estadounidenses de Pyongyang, el 5 de diciembre.

Infantes de Marina estadounidenses, detrás de una barricada, en Pyongyang. En la fachada, se ven imágenes del líder soviético, José Stalin, y del líder norcoreano, Kim II Sung.

Estados Unidos lanzó más bombas sobre Corea del Norte que sobre toda la región en la Segunda Guerra Mundial.

La mayoría de las imágenes de la Guerra de Corea son de batallas terrestres que se libraron en lugares como el embalse de Chosin e Incheon. Pero gran parte de la destrucción causada en Corea del Norte por las Fuerzas Armadas de EE.UU. se perpetró en una implacable campaña de bombardeos.

Durante los tres años de la Guerra de Corea, los aviones estadounidenses lanzaron 635.000 toneladas de bombas, tanto explosivas como incendiarias, sobre Corea del Norte. Eso es más de las 500.000 toneladas de bombas que Estados Unidos arrojó en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, según cifras citadas por el historiador Charles Armstrong en el Asia-Pacific Journal.

Aviones US Air Force B-29 Superfortresses lanzan bombas durante la Guerra de Corea.

Periodistas, observadores internacionales y prisioneros de guerra estadounidenses, que estuvieron en Corea del Norte durante la guerra, informaron que casi todos los edificios importantes habían sido destruidos. En noviembre de 1950, Corea del Norte estaba aconsejando a sus ciudadanos que cavaran agujeros como viviendas y refugios.

Corea del Norte no mantuvo cifras oficiales de víctimas de los bombardeos, pero la información obtenida de los archivos rusos por el Proyecto de Historia Internacional de la Guerra Fría del Centro Wilson puso el número en más de 280.000.

Un soldado estadounidense sobre los escombros en Hamhung, Corea, alrededor de 1950.

Armstrong dijo que el bombardeo de Corea del Norte tiene efectos que perduran hasta el día de hoy.

“El Gobierno de la RPDC (República Popular Democrática de Corea ) nunca olvidó la lección de la vulnerabilidad de Corea del Norte al ataque aéreo estadounidense, y durante medio siglo, después del Armisticio continuó fortaleciendo las defensas antiaéreas, construyendo instalaciones subterráneas y eventualmente desarrollando armas nucleares para garantizar que Corea del Norte no volvería a encontrarse en esa posición”, escribió Armstrong.

Corea del Norte convenció a la Unión Soviética y a José Stalin (1878-1953) para que dejara que la guerra sucediera.

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, el control de la península de Corea, ocupada antes por los soldados japoneses derrotados, se dividió entre la Unión Soviética, en el norte, y Estados Unidos, en el sur.

Kim Il Sung (1912-1994), el líder de Corea del Norte, quería unir a las dos coreas bajo el régimen comunista y solicitó el permiso del líder soviético, José Stalin (1878-1953), para hacerlo por la fuerza, según los registros del Centro Wilson.

Preparan un retrato de José Stalin en un desfile, en Pyongyang, en julio de 1947.

Ante la primera solicitud de Kim de invadir, en marzo de 1949, Stalin fue cauteloso y no quiso ser arrastrado a un conflicto con Estados Unidos, que todavía tenía soldados de ocupación en Corea del Sur.

Pero cuando esos soldados fueron retirados, en el verano de 1949, la oposición de Stalin se suavizó, y, en abril de 1950, el líder soviético estaba listo para escuchar a Kim nuevamente cuando el líder norcoreano visitó Moscú.

Stalin le dijo a Kim que la URSS respaldaría la invasión, pero solo si Kim lograba que la China comunista lo aprobara también.

Envalentonado por la victoria comunista de China sobre las fuerzas nacionalistas, en 1949, en una guerra civil en la que Washington no intervino, el líder chino, Mao Tse-Tung (1893 – 1976), estuvo de acuerdo y ofreció ser una fuerza de respaldo para las fuerzas norcoreanas en caso de que Estados Unidos interviniera.

Con eso, Kim tenía luz verde para invadir.

El paralelo 38 actualmente, se ve la bandera norcoreana al fondo, tienda de sitio

Artículo original del Embajador Figuerora publicado en el Korea Times.

MEXICANS: FORGOTTEN SOLDIERS OF

1950-53 KOREAN WAR.

By Ambassadors Bruno Figueroa and Martha Barcena published in The Korea Times.

June 25 marks the 70th anniversary of the beginning of the Korean War (1950-53), the first open conflict of the Cold War and one of the most brutal ones of last century. It cost almost 5 million lives, and caused the devastation of the whole Korean Peninsula. Known in the U.S. as the "Forgotten War" due to its censored coverage and its lack of attention, the Korean War had its share of "forgotten soldiers": the more than 100,000 Mexicans and Mexican Americans who fought within the U.S. Armed Forces, around 10 percent of the total number of troops. Overrepresented, this ethnic minority accounted for less than 3.5 percent of the total U.S. population at the time.

Although Mexico did not send a military unit to join South Korea and the other 16 countries in this conflict, under the United Nations flag, the contribution of Mexican nationals was possible by the Mexico-United States Agreement Regarding Military Service by Nationals of Either Country Residing in the Other, which was in force from 1943 to the end of 1952. Mexican born men were drafted just as were Mexican Americans, or they volunteered to join. No distinction was made in military service concerning country of birth.

They were almost everywhere, and mostly invisible. The morning of June 28, 1950, the day Seoul fell, a reconnaissance plane took off from Japan, crossed the Korean Peninsula and disappeared in the Yellow Sea. Staff Sgt. Joe Campos, enlisted in Miami, Arizona, was in that plane and became one of the first soldiers missing in action of the war. A few days later, in the first combat encounter between U.S. and North Korean troops, remembered as the Battle of Osan, Florentino Gonzales, from Chicago, Illinois, was taken alive by North Koreans. He was in the first group of prisoners of war. These soldiers from Mexico and the U.S. who "served with distinction, fought courageously and gave their lives, when need be, valiantly," according to President Lyndon B. Johnson, received scarce attention for their sacrifices. The information about them and their actions is incomplete; there is still no comprehensive history of their contributions, granted that several research papers and veteran memoirs give some important account.

It is a difficult, almost elusive task. Oddly, no official public record exists for Mexicans and Mexican Americans because they were registered as "White," when drafted into the U.S. Armed Forces. The Mexican government only kept records of the bodies that came back to their country of origin for burial. The prejudice against Hispanics at the time makes the task even more daunting. Raul Alvarez del Castillo from Guadalajara, Mexico, preferred to be known as "Ralph A. Castle". Bartolome Garcia, born in Mexico City and killed in action in Korea, had his home state absurdly noted as the Virgin Islands, as happened in the case of several other Mexican nationals.

Corporal Jesus Rodriguez

Corporal Jesus Rodriguez, from Los Angeles, revealed that there was even an "all Mexican squad," under the 35th Infantry Regiment ― although never recognized as such. There must have been similar squads and platoons, granted the high number of soldiers of Mexican origin. Yet the use of Spanish among them was not permitted and their cultural identity was suppressed. Their "Mexicanness" couldn't be mistaken, and the harsh world they came from made them strong. Jesus Rodriguez remembered: "I used to pray a lot.

 

Another thing that helped me was that I was street smart from before going into the service. On the streets I learned how to fight … Something else that helped me survive Korea was that going hungry wasn't new to me and didn't hurt me."

Roberto Sierra, now 90 years old, joined for years other veterans on Nov. 11, in downtown Guadalajara, Mexico, to remember their common ordeal. He is one of many anonymous survivors of the Korean War. He is the proud father of Ivan Sierra, today a career ambassador of Mexico. Although he seldom speaks about the conflict, when he does so it is with great emotion.

 

Fortunately, some feats of these courageous men have been acknowledged. Eugene A. Obregon, from Los Angeles, Calif., sacrificed himself to protect a wounded comrade on Sept. 26, 1950. There is a Navy ship today named after him. Richard E. Cavazos, born in Kingsville, Tex., became the first Mexican American four-star general and head of the U.S. Army Forces Command. He inspired generations of professional U.S. officers. Ten Mexican Americans were awarded the Medal of Honor for their service in Korea, the highest U.S. military decoration.

Eugene A. Obregon

The time has come to remember and honor these silent heroes of the "Forgotten War" who fought for freedom and democracy, and against prejudice and hate. They represented 10 percent of the foreign United Nations casualties during the War. The government of Mexico joins hands with Korea and the U.S. to recognize their tremendous service of 70 years ago. May their lives serve as example of courage and honor for the generations to come, and their actions contribute to foster even deeper interweaved ties between Mexico, Korea and the United States.

Martha Barcena and Bruno Figueroa are each ambassador of Mexico in the Republic of Korea and the United States.

yistory@koreatimes.co.kr

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